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    miércoles, 19 de octubre de 2016

    La Cultura de Luke Cage






    Lord, who to call when no one obeys the law
    And there ain’t no Iron Man that can come and save us all?
    Durante los últimos años la importancia y el estatus de los superhéroes en la cultura pop se ha incrementado de manera exponencial; la función narrativa y el alcance del género se han convertido en prácticamente una de las piedras fundacionales del cine y la televisión, pero esto es algo nuevo; en los casi 80 años del género, los comics y los superhéroes habían sido los seguidores, no los parteaguas. La Era Atómica y el auge de la ciencia ficción en los 50s y los 60s llevó a la reimaginación de personajes clásicos de DC y toda la era Marvel; Bruce Lee y las cintas de artes marciales nos brindaron personajes como Shang-Chi y los musculosos héroes de acción de los 80s fueron la inspiración para muchos personajes durante la era “Grim & Gritty” de los 90s.

    The Sex Machine who gets all the Chicks
    Durante la década de los 70s, tuvo auge en el cine un subgénero muy particular: el Blaxploitation. Un portmanteau de las palabras “Black” y “Exploitation”, estas cintas presentaban una galería de “hunky pimps and pushers, knockout whores, and corrupt cops”, comúnmente infundados en vistosos atuendos, llenas de violencia y con música clásica, además de temas frecuentes de Nacionalismo Negro. Las tramas de estas películas generalmente caían dentro de dos esquemas: un proxeneta o padrote que tenía una crisis y se encontraba dividido entre la lealtad a su cultura y la sociedad en general, o eran historias de venganza en las que el protagonista tenía que desmantelar una estructura de poder opresiva.[1] Entre las películas más reconocidas del genero se encuentran las dos que reciben el crédito de haber iniciado el género: Sweet Seetback’s Baadasssss Song y Shaft.

    En Sweet Seetback, el héroe, apodado así por su, eh, “dotes”, es inculpado injustamente de un crimen que no cometió, y rumbo a la prisión escapa de la policía después de prevenir que maltraten a un activista negro, lo que provoca una cacería a través de varias localidades en el viaje del protagonista hacia la tierra prometida: México.


    Shaft es una historia más conocida, y su protagonista es un casi omnipotente superhéroe que, además, consigue todas las nenas. John Shaft es un detective privado que se encuentra envuelto en una pelea de pandillas que puede llevar a una guerra racial en las calles de Harlem.

    Tanto Shaft como Sweet Sweetack (y otros héroes del Blaxploitation como Superfly) forman el arquetipo del héroe negro clásico: son imponentes, violentos e hypersexualizados para los que su raza es una cualidad indeleble de su identidad. No se puede remover el Black del Blaxploitation.

    Es en este ambiente cultural que el escritor Archie Goodwin y el dibujante George Tuska (con “considerables contribuciones creativas” de Roy Thomas y John Romita) crearon a Luke Cage, el primer héroe afroamericano en recibir su titulo en solitario. Desde el splash page que lo introduce, en Luke Cage: Hero for Hire #1 (1972), sus creadores muestran sus inspiraciones. Vemos la sexualidad, la violencia, la lucha con el poder y el crimen – ejemplificado por los juegos de azar, de una manera lo suficientemente desinfectada para el Comic Code de los 70s.


    El traje de Luke es bastante ridículo, incluso para los estándares de superhéroes, pero es un traje basado en la estética del Blaxploitation, y la cadena rota que le sirve de cinturón funciona como recordatorio simbólico de la liberación de la opresión. Es un buen símbolo, pero esa primera aparición nos da uno mejor, aunque tendrían que pasar más de 40 años para que se usara para definir y representar a Luke Cage.

    Para haber sido creado por 4 artistas blancos, Cage logra capturar la esencia del Blaxploitation. Cage es Carl Lucas, un hombre que fue injustamente encarcelado después de haber sido inclulpado por un crimen por su mejor amigo Willis Stryker AKA Diamondback. En la prisión, es sometido a un experimento que sale mal, lo que le da el set estándar de superpoderes y con ello logra escapar de la prisión, y se convierte en Luke Cage, superhéroe.

    Aunque no hay nada siniestro en los experimentos del doctor Noah Burstein (el buen doctor usa maquinaria de Stark Entreprises, lo que demuestra su moralidad) y cualquier enlace con los experimentos de Tuskegee, en los que afroamericanos fueron infectados con sífilis para estudiar sus efectos, tendría que esperar hasta la serie de Netflix, es impresionante la resonancia que consiguen Goodwin et al con el origen de Cage; al ganar sus superpoderes, consigue escapar de la opresión y construir una vida nueva. Pareciera ser estereotípico de una manera superficial, pero tiene suficiente contenido metafórico para ser reconocido por aquellos que prestan atención. ¿Fue intencional? No sabría decirlo, pero hay que recordar (con orgullo para nosotros los fans) que los autores de cómics han sido desde el principio los Social Justice Warriors originales.

    The Beating Pulse
    Uno de los principales protagonistas de Luke Cage es Harlem. Un vecindario muy famoso de Nueva York, es muy conocido por la alta incidencia de violencia y crimen que tiene, y aunque si bien es cierto y es uno de los lugares con más crimen de la Unión Americana, el reducir a Harlem de esta manera es un despropósito, ya que es gran medida una cuna del arte, la cultura, la música y el cine afroamericano.

    Harlem fue fundando por los holandeses en 1658 [2] pero no fue hasta la construcción del ferrocarril en el siglo XIX que la población empezó a crecer. A inicios del siglo XX, el empresario Phillip Payton tuvo la idea de poblar el vecindario con familias afroamericanas. La población empezó a crecer y con ella la cultura. En parte gracias a los esfuerzos de Alain Locke, el primer académico Rhodes de raza negra (un académico Rhodes tiene que ser un atleta e intelectual), fue que se empezó a dar el “Renacimiento de Harlem”[3] Locke describió a Harlem como "el lugar donde el corazón del mundo negro empezó a latir".

    El “Renacimiento Harlem” fue un movimiento que, sin estar dominado por una ideología en particular, buscó la creación de una estética y un lenguaje propio para la comunidad afroamericana después de siglos de opresión y esclavitud.

    La lista de músicos, escritores y autores cuya identidad nació o se formó en Harlem es demasiado numerosa y cualquier intento de hacerlo aquí la dejaría terriblemente incompleta. Desde músicos clásicos como Louis Armstrong y Sammy Davis, Jr. hasta raperos famosos de las últimas décadas como el fallecido Tupac y P. Diddy. El inolvidable Lando Carlissian, Billy Dee Williams, es nativo de Harlem también y, aunque no es afroamericano, Al Pacino también nació ahí – así que ya saben porque Pop no le cobra.

    Eso sin mencionar a aquellas figuras importantes de la política. Mientras que no nació en Harlem, fue en el vecindario donde Malcolm X inició su lucha por los derechos civiles y el lugar con el que más se identificó. Fue ahí donde organizó protestas contra la policía y donde con un simple movimiento de su mano acabó una manifestación de 500 personas.[4] Thurgood Marshall, el primer afroamericano en llegar a la corte más alta de los Estados Unidos, también vivió en Harlem.


    Harlem es un lugar muy importante para la cultura negra, y Luke Cage lo muestra con sus arraigados defectos, pero también lo muestra como un lugar vibrante, lleno de energía y de personas que sólo intentan vivir sus vidas sin dañar a nadie; un lugar en busca de un héroe.

    El creador Cheo Hodari Coker acepta las raíces del Blaxploitation del personaje que adapta para la pantalla chica, y usa a Harlem como el contexto para desarrollar su historia, pero no es ni en el cine ni en el pasado de donde toma el elemento más importante para darle a Luke Cage un elemento primordial e indispensable para todo superhéroe: su símbolo.

    Bulletproof Man in a Hoodie
    El 26 de febrero del 2012, el joven de 17 años Trayvon Martin estaba visitando la casa de la novia de su papá en Florida. Él no vivía ahí, pero había visitado en anteriores ocasiones, aunque no lo suficiente para que uno de los vecinos de la comunidad privada, quien además tenía ínfulas de patrullero, lo reconociera. Después de un altercado, George Zimmerman, armado con su 9mm le había disparado al joven Trayvon, quien se encontraba armado sólo con una bolsa de Skittles y una lata de té helado.

    George Zimmerman salió libre, argumentado con éxito en la corte que el asesinato fue en defensa propia.

    La lista de jóvenes de raza negra que han muerto en los últimos años a manos de personas como Zimmerman o frente a la policía es larga y deprimente. En noviembre del 2014, un niño de 12 años fue muerto por la policía sin siquiera una advertencia por el “crimen” de tener una pistola realista de juguete (en un estado donde es legal portar armas en la vía publica a la vista de todos). Michael Brown, Eric Garner, John Crawford y muchos otros han muerto en circunstancias similares. Esto fue lo que llevó a cabo la creación del movimiento Black Lives Matters, que sacó a luz los todavía existentes prejuicios raciales y sesgo implícito que existen en la sociedad estadounidense. En algunas de las muertes se podría argumentar que los oficiales de policía tenían motivos para verlos como amenaza, pero no en todos (algunas de las muertes recientes incluyen personas que siguen al pie de la letra las indicaciones de los oficiales) y lo que tienen en común es la raza: porque una persona caucásica no perdería su vida en esas circunstancias.

    Hoker ha dicho en entrevistas que su intención no era hacer alusión al movimiento, y que para cuando este cobro la fuerza política que tiene hoy en día, Luke Cage ya estaba escrita y lista para filmarse, así que los paralelismos hacia el movimiento en general son coincidencias (ambos más bien resultados lógicos de la sociedad actual) pero hay algo que no es una coincidencia y es 100% explícito: cuando Trayvon Martin fue asesinado brutalmente, estaba vestido con una sudadera con capucha. Un hoodie.

    A bulletproof man in a hoodie.

    Los superhéroes trabajan con contenido semiótico; sus símbolos y emblemas son tan intrínsecos como sus poderes. La “S” tiene un significado muy particular, al igual que el murciélago dentro de un circulo. La estrella en medio de un circulo con barras rojas y azules simbolizan a Captain America, en sí una representación de los valores y aspiraciones de todo un país.


    Luke Cage nunca había tenido un signo así hasta esta serie. Y no, la tiara no cuenta.

    Los superhéroes son, en parte, fantasías de poder. El padre de Jerry Siegel es asesinado en un robo [4], y de su mente nace el primer superhéroe, completo con piel que las balas no pueden penetrar. Captain Marvel es un niño con los poderes de no uno, sino varios dioses. Steve Rogers y Peter Parker eran débiles físicamente hasta que recibieron poderes fantásticos.

    Luke Cage es un afroamericano a prueba de balas en un hoodie lleno de agujeros. Este hoodie se convierte en su uniforme no oficial, y es tratado con humor dentro de la serie, hasta que se empieza a usar como símbolo de solidaridad por parte de los habitantes de Harlem.

    El poder contenido en el significante es expuesto, de manera apropiada, por Method Man en un rap, Bulletproof Love:

    “Power to the people and Luke Cage the cause
    And the cops got it wrong, We don’t think Cage involved
    Look, dog, a hero never had one
    Already took Malcolm and Martin this is the last one
    I beg your pardon, somebody pulling’ a fast one
    And now we got a hero for hire and he a black one
    And bullet-hole hoodies is the fashion
    We in Harlem’s Paradise tell the captain
    That I’m about to trade the mic for a magnum”

    Todo esto es Superheroísmo Demiúrgico de la más alta calidad. Luke Cage nunca ha sido un gran superhéroe. A pesar de su status como el primer afroamericano en tener una serie regular, estuvo en la periferia del universo Marvel por muchos años, hasta que el escritor Brian Michael Bendis le tomó un particular cariño y lo incluyó en su muy aclamada serie Alias y después se lo llevó a formar parte de su equipo de Avengers. Aunque esto estableció a Cage como un héroe importante dentro del universo Marvel el personaje siempre careció de un Ur-Texto, algo que lo defina de manera definitiva.

    Coker logra hacerlo en su adaptación, con una cuidadosa creación de una imagen superheroica que incluye un trasfondo de Poder y Responsabilidad - Stan y Steve no se equivocaron con eso; es un ingrediente muy poderoso para un superhéroe – un atuendo distintivo que lo caracteriza y que se convierte en su Sígil, lo sitúa en una ciudad llena de personalidad con la que se siente en deuda y le da toda una galería de villanos que son reimaginaciones de personajes de la tira.

    Coker tomó a un buen personaje y lo convirtió en un gran Superhéroe; uno con fundamentos tan sólidos y básicos como los mejores, como Superman. Y lo hizo de una manera tan relevante para el mundo actual que haría que el mismísimo Denny O’Neil se enorgulleciera.

    Los superhéroes por definición ofrecen por lo regular un estrecho punto de vista; son escritos por caucásicos para otros caucásicos (o su equivalente) y rara vez se alejan de esa privilegiada posición. Luke Cage es diferente. Nos ofrece una visión alternativa, una textura que no encontramos en otras historias de superhéroes. El dialogo y los personajes nos sumergen en una cultura que nos puede resultar desconocida y que resulta en una historia clásica de superhéroes y superheroismo más rica de lo que estamos acostumbrados.

    Eso es algo que sólo se puede hacer por Marvel y por Netflix. Para los que estamos al tanto de lo que hay detrás de la cortina, sabemos que la cohesividad del Marvel Cinematic Universe es una ilusión. A Kevin Feige le importa un bledo la televisión, y después de su magistral golpe que lo dejó a cargo del cine, las dos divisiones – cine y televisión – se encuentran más divididas que nunca. Mientras que los programas hacen referencias ocasionales a las películas, las películas hasta donde sé jamás han hecho una referencia a los programas.

    Pero si logramos obviar ese desafortunado paradigma, lo que tenemos es un universo de adaptaciones cuya riqueza y trasfondo en unidad sobrepasa a sus partes individuales. Las películas son las Grandes Óperas. Los relatos en los que los Dioses y las Leyendas se enfrentan a amenazas inimaginables que pueden destruir la Tierra o el Universo. Mientras que las series ofrecen la textura; son las que pueden darse el lujo de tratar sobre el desplazamiento de los pobres para crear viviendas para los acaudalados como en la primera temporada de Daredevil, o del maltrato, la misoginia y el abuso como en la hermosamente feminista Jessica Jones o que nos hablan sobre la experiencia afroamericana; aquella que incluye el Blaxploitation, Harlem y Black Lives Matter. Y si las declaraciones de Jeph Loeb son ciertas, esto continuará en Iron Fist, que supuestamente será “una mirada dura al 1%”. Ya que es tan común que los héroes sean millonarios pertenecientes a ese 1%, no puedo esperar qué nos depara la siguiente serie de Marvel

    Ningún otro universo de superhéroes puede darnos una experiencia así. Ninguno esta siquiera cerca de hacerlo.


    [1] http://brightlightsfilm.com/blaxploitation-a-sketch/#.WAVUfaOZPFx
    [2] http://www.harlemheritage.com/history-of-harlem/
    [3] http://www.infoplease.com/ipa/A0800599.html
    [4] http://www.complex.com/pop-culture/2013/02/malcolm-xs-guide-to-harlem/
    [5] Men of Tomorrow

    Autor: Héctor Guerra

    Héctor todas las noches se dedica a combatir el mal en todas sus formas, aunque muchos piensan que es una excusa para salir a la calle en ropa interior. Además es miembro fundador de Crónicas del Multiverso.

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